El Parque Natural de La Mata y Torrevieja protege dos lagunas saladas en el entorno de Torrevieja, al sur de la provincia de Alicante: la rosada de Torrevieja y la verdosa de La Mata. Desde el centro de información salen sendas a pie y en bici con observatorios de aves, y en las lagunas viven, entre otras, los flamencos.
El Parque Natural de La Mata y Torrevieja abarca dos lagunas saladas de la Vega Baja, en los términos de Torrevieja, Guardamar del Segura, Los Montesinos y Rojales. La declaración definitiva del parque llegó en 1996; ocupa unas 3700 ha, de las que unas 2100 ha son lámina de agua. La laguna de Torrevieja, la mayor (unas 1400 ha), es conocida por su color rosado, mientras que la de La Mata (unas 700 ha) es de un verde esmeralda. El tono rojizo del agua se debe a la Dunaliella, un alga microscópica capaz de vivir en ambientes salinos. Las dos lagunas están separadas por el anticlinal de El Chaparral y se comunican con el mar mediante canales artificiales llamados acequiones. Las lagunas ya se explotaban en 1321, y desde el siglo XV La Mata fue uno de los principales centros productores y exportadores de sal del Mediterráneo. El terremoto de 1802 dañó las instalaciones de La Mata, lo que llevó al traslado de la administración de las salinas a Torrevieja. Las lagunas son un hábitat clave para las aves acuáticas: en época de cría llegan a reunirse hasta 2000 flamencos y 3000 zampullines cuellinegros, además de avocetas, cigüeñuelas, tarros blancos, charranes y chorlitejos patinegros. Junto con los parques naturales de El Hondo y las Salinas de Santa Pola forman un triángulo de humedales. Entre las plantas destaca la orquídea Orchis collina, especie vulnerable cuya mayor población de la Comunidad Valenciana crece aquí. Las visitas empiezan en el centro de interpretación, junto a la entrada del parque y al aparcamiento, del que salen cuatro rutas. La ruta amarilla tiene unos 5 km de ida y vuelta, unos 25 m de desnivel y una dificultad muy baja; sigue una pasarela de madera a la sombra de eucaliptos, junto a viñedos, hasta tres observatorios de aves, uno de ellos sobre una pequeña torre. La pasarela y el área recreativa están adaptadas para sillas de ruedas, y la ruta es muy adecuada para ir con niños. En las opiniones se mencionan a menudo los flamencos, las ardillas del área de pícnic (un visitante las describe como casi mansas) y los atardeceres sobre la laguna. Un visitante escribe que la parte más alejada del parque es más difícil en bici por el mal estado de los caminos, y en las opiniones se repiten las quejas por los mosquitos. Otro advierte de que no conviene meterse descalzo en la laguna salada, porque el fondo corta los pies.
Las rutas salen del centro de información de La Mata; unos prismáticos ayudan mucho.
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