La Creu de Benidorm es una gran cruz en el extremo sur de Sierra Helada (Serra Gelada), a unos 200 m sobre el Rincón de Loix de Benidorm. Desde la placita a sus pies se domina toda la bahía: las dos playas, los rascacielos y la isla de Benidorm.
La Creu de Benidorm (Cruz de Benidorm) es una cruz situada a unos 200 m de altitud en el extremo sur del Parque Natural de la Serra Gelada, sobre el Rincón de Loix y la playa de Levante. La primera cruz, hecha con vigas de madera de postes de la luz, se levantó entre finales de 1961 y 1962, en pleno primer auge turístico; en 1962 se organizó una procesión para subirla a hombros. Era la época en que el alcalde Pedro Zaragoza luchaba por permitir el bikini en las playas de Benidorm, algo a lo que se oponía el obispo de Orihuela-Alicante. Según la tradición local, la cruz debía recordar a los visitantes que Dios los estaba observando. Un temporal destruyó la cruz original en 1975 y se sustituyó por otra hecha con material ferroviario. En la pequeña plaza a sus pies hay algunos bancos y mesas, y la vista abarca las playas de Levante y Poniente, el perfil de rascacielos y la isla de Benidorm. Con buena visibilidad se distinguen también el Puig Campana y el Ponoig, e incluso Alicante con el castillo de Santa Bárbara. En la costa se ve además la torre vigía de Aguiló, del siglo XVI. La ruta señalizada con marcas blancas y amarillas desde el punto de información turística del Rincón de Loix tiene unos 5 km de ida y vuelta y unos 237 m de desnivel. Casi todo el recorrido es asfaltado, y el último tramo es una senda de tierra con escalones que no es apta para carritos. Según un portal local, el acceso en coche hasta arriba está hoy limitado a los residentes, así que conviene dejar el coche más abajo, por ejemplo en la avenida del Mediterráneo. Arriba no hay tiendas, agua ni aseos, por lo que los visitantes aconsejan llevar agua y algo de comer. Los visitantes describen la subida como empinada, y lo mejor es ir por la mañana o a última hora de la tarde. Muchos visitantes suben para ver el atardecer o ya de noche, para contemplar las luces de la ciudad. La cruz es además el final de la travesía de la Serra Gelada desde el faro de l'Albir, un itinerario de dificultad media-alta que en muchos puntos discurre al borde de los acantilados.
Subida fácil desde Rincón de Loix, unos 30–40 minutos; mejor por la mañana o al atardecer.
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